Tarjetas de presentación: ¿Impresas o digitales?

 

Se acabó tu stock de tarjetas de presentación. O quizá tendrás un evento en el que necesitarás estar bien armado; tal vez apenas comienzas con tu empresa por lo que quieres promoverte y ser recordado por posibles clientes.

Las tarjetas de presentación aún son esa herramienta básica para compartir tu información de contacto, pero son más que eso, ya que en ese pequeño formato deber ir contenida la imagen de tu empresa, la manera en que posibles clientes recordarán -o no- su oferta de valor. ¿Esa empresa presta atención al detalle? ¿Me simplificará las cosas? ¿Se dedica a lo que yo creo que se dedica? Son solo algunas de las preguntas que podría responder con solo verla.

Por gusto profesional yo tengo al menos unos 200 ejemplares que me han proporcionado y reconozco que algunas de ellos son verdaderas joyas, ya sea por su diseño, los materiales, los colores e incluso texturas que incorporan que las hacen dignas de coleccionarse, pero cabe aceptar que son las menos, así que algunas las conservo como referentes de lo bueno, pero otras como ejemplo de un trabajo mal hecho.

Como sea, las tarjetas de presentación son indispensables. Has ido a algún evento o un bazar en el que te ofrecen un producto realmente interesante, pero en el momento no puedes comprar, ¿Qué es lo primero que haces? Cierto, pedir una tarjeta. Y ¿Qué sucede si vas en los últimos días del evento? Así es, las tarjetas se han agotado. Pero ahora los smartphones nos permiten tomar una foto del stand sin problema, lo que es bueno, pero no ideal. Quizá has estado del otro lado del mostrador y a ti como expositor te ha sucedido: stock agotado.

Por eso vamos a presentarte una alternativa que se beneficia de la tecnología digital, quitando las barreras del mundo impreso: Tarjetas digitales. Posiblemente ya habrás escuchado de ellas. Algunas apps para generarlas y gestionarlas ya están en el mercado desde hace un tiempo, pero no han tenido tanta penetración por que las tarjetas impresas aún tienen ventajas sobre las otras. Aquí te presentamos algunas:

  • Fácil distribución y sin problemas de acceso, es decir, no hay persona que no la pueda recibir y leer, ya que no requiere de ningún esfuerzo extra de parte de quien la recibe.
  • Según el neuromarketing, que apuesta por generar experiencias que impliquen todos los sentidos durante la compra, una tarjeta impresa implicaría un estímulo táctil, sobre todo si posee una textura novedosa o algún relieve, con lo que la persona puede engancharse de manera más sencilla. Una teoría propia es que a las personas nos causa satisfacción recibir regalos por lo que las tarjetas y el material POP son tan bien aceptadas, (no por nada la gente lleva bolsas repletas cuando salen de las expos) pero esto no quiere decir que necesariamente cumplan con su objetivo: causar recordación, provocar interés, despertar deseo de compra.

Estas son características muy poderosas, pero la revolución digital arrasa con todo, simplificando algunos procesos a los que estábamos tan acostumbrados. Así que aquí tienes una lista de características de las tarjetas digitales por las que creemos que terminarán superando al papel:

  • Se puede añadir material multimedia, videos, fotos o animaciones. El impacto que genera un retrato o un video ilustrativo de tu empresa es inmenso, si tienes una pastelería podrías despertar mucho antojo añadiendo un video sobre tu menú. Tan solo con unos segundos puedes enganchar y transmitir un mensaje poderoso. Añadiendo un enlace en la descripción facilitas que den el siguiente paso para encontrar tu sitio web. Ahora imagina, estas en un networking, recibes y entregas muchas tarjetas ¿Qué sucede si entre ellas una o dos te llegan directo a tu WhatsApp? seguro te facilitaría la recordación de la persona que represente. Esa persona podrías ser tú.
  • Las tarjetas digitales no requieren un gasto recurrente de reimpresiones. Tampoco implica lidiar con las imprentas que a veces son capaces de causar dolores de cabeza.
  • Cuidamos el aspecto ecológico evitando tirar papel a la basura. De hecho, probablemente el gasto de papel sea el factor de menor impacto en la producción de tarjetas de presentación, ya que en este proceso se usan tintas, blanqueadores, laminados, barnices, agua, solventes químicos y todo ello no solo para un millar de tarjetas sino también para el tiraje de prueba, así que te invito a pensarlo dos veces antes de imprimir cualquier material, ya que la mayoría tienen un diseño tan pobre y un contenido tan poco planificado que llegan directo al bote de basura, eso sin contar que las personas lo reciben sin reflexionar si en realidad es de su interés o no, todo esto lo puedo ver porque visito exposiciones frecuentemente en los que el papel y el material POP circulan al por mayor.
  • Innovadoras. Aún estamos en una etapa en que estas tarjetas no penetran tan fuerte en el mercado, por lo que resultan ideales para comunicar innovación, vanguardia tecnológica, incluso estatus y responsabilidad ecológica.

Así que ahí lo tienes, unas están al alcance de tu mano, las otras al alcance de tu smartphone.

La decisión tiene que ver con muchos factores. En lo personal prefiero combinar ambas, si a alguien no le gusta o no le acomoda que le envíe mi tarjeta digital puedo entregarle la versión impresa, con la ventaja de que mi stock no se acabará tan pronto ya que me gusta imprimir tirajes cortos con métodos digitales por ecología y practicidad.

Por cierto, volviendo al inicio, te has preguntado…

¿Tus tarjetas son del tipo coleccionables o desechables? 

Si aún no cuentas con ellas, ¿Cómo te gustaría que fueran?

Cuéntamelo, seguro puedo darte algunos consejos que te ayudarán a conseguirlo.

 

Quiero una tarjeta digital

 

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